Mitos y Leyendas
Los mitos y leyendas de Cholula, cuentan la grandeza cultural, intelectual y militar que tenían los habitantes de la zona antes de la llegada de los españoles.
Mito en cuanto al Origen de Cholula
En relación al origen de Cholula, los mitos cosmogónicos ubican a la ciudad en la era del Chalchiuhtlicue, es decir, del Primer Sol. El comienzo mismo del tiempo cósmico y sagrado Mesoamericano. Esta es una era solar la cual concluye con un diluvio, la cual es narrada de diversas formas:
“[...] esta era la primera edad que ellos dicen, en la cual reinó el agua hasta que vino a destruir al mundo que habían multiplicado aquellos dos primeros hombres que en el principio tenían aquel gran señor trino. Según su cuenta, aquella edad duró cuatro mil y ocho años, y cuando vino este gran diluvio dicen que los hombres se transformaron en peces y los peces grandes ellos los llaman tlacamichin, que quiere decir hombre pez. Dicen los más ancianos de México que escaparon de este diluvio: un solo hombre y una sola mujer, de los cuales después fue multiplicado el género humano. El árbol en que se escaparon lo llaman aueuete (ahuehuete); y dicen que vino este diluvio en la letra diez, según su computación, que ellos representan con el mismo signo del agua, el cual, para mayor claridad, meteremos en su calendario. Durante la primera edad dicen que no comían pan, salvo cierto género de maíz silvestre que se dice atzitziutli. Llamaron a esta primera edad conitzal [...] lo que quiere decir “cabeza blanca” [...].”
Y seguidamente introduce dentro de la era mítica y antigua de gigantes, el nombre de un “capitán” Xelhua que la Historia Tolteca Chichimeca (1545-1565) nos dice fue el gobernante de los nonoalca-chichimecas. Después de la caída de Tula, en un año 1 tecpal, es decir, en 1116, Xelhua emigra con su pueblo a la región de Tehuacán- Teotitlán y Coztcatlán. El Códice Ríos lo describe así:
“[...] Otros dicen que no sólo escaparon de este diluvio aquellos dos del árbol, sino que otros siete quedaron escondidos en ciertas grutas y que, pasado el diluvio, salieron y repararon (repoblaron) el mundo repartiéndose por él, y aquellos que después los sucedieron adorábanlos como dioses, cada uno en su nación. Así los tepanecas adoraban a uno que se decía Ueueteotl, y los chichimecas a Quetzalcóatl y los coluas a Ciuacouatl, porque de ellos salieron sus generaciones, y por eso tomaban muy en cuenta el linaje, y donde se encontraban decían: “yo soy de tal linaje” y a aquel primer fundador suyo le adoraban y le hacían sacrificios y decían que aquel era el corazón del pueblo [...]”
Otra versión habla de la siguiente manera:
“[...] Hubo, en esta primera edad, gigantes en este país, a los que llamaron tzocuilicxe que de tan desmesurada grandeza que refiere un religioso de la orden de Santo Domingo, llamado fray Pedro de Ríos, quien es el que recopiló la mayor parte de esta pintura, que vio con sus propios ojos un diente molar de la boca de uno de ellos, que encontraron los indios de Amecamecan andando adornando las calles de México en al año de 1556 [...] Uno de aquellos siete, que dicen haber escapado del diluvio, dicen que multiplicándose [...] se fue a Cholula y ahí comenzó edificar una torre que es aquella de la cual ahora aparece la base de ladrillos. El nombre de este capitán era Xelua. La edificaba para, en caso de venir el diluvio otra vez, poder escapar en ella. La base tiene 1800 pies de largo. Y estando ya en gran altura, cayó del cielo un rayo y la destruyó matando mucha gente. Y por ese temor los mexicanos, de quienes era patrón un tal Uemac (¿?), deliberaron juntos para pedir consejo a su dios [...] el cual les ordenó que ayunaran ocho años [...] Y testimoniaron el ayuno [...] la tierra los tragó. Y los que quedaron han profetizado la destrucción de Tula, que vino poco después [...]”
En la siguiente publicación mencionaré algunas leyendas más.
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